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El Pan de la Catrina, un Festival Gastronómico donde Tecate se reencuentra con el sabor de sus tradiciones

El Pan de la Catrina, un Festival Gastronómico donde Tecate se reencuentra con el sabor de sus tradiciones

Del 28 de octubre al 2 de noviembre, Tecate volverá a dedicar 6 días a una celebración que nació alrededor del pan dulce y del Día de Muertos, pero que con los años ha crecido hasta ocupar buena parte de la vida cultural de la ciudad, llevando la celebración a sus calles, restaurantes, panaderías plazas y espacios públicos. La edición anterior reunió alrededor de 65 mil asistentes, y este año la programación se amplía a seis jornadas, una señal de cómo esta celebración ha ido encontrando su propio lugar en el calendario de Tecate.

La historia e identidad  de Tecate, un Pueblo Mágico de Baja California,  podría comenzar a contarse desde una panadería, con el aroma de una pieza recién salida del horno, una receta que ha pasado de una generación a otra y esa costumbre tan sencilla de reunirse alrededor de una mesa para compartir algo hecho con las manos.

Cuando llega el otoño, esa identidad encuentra una nueva forma de expresarse con El Pan de la Catrina, un festival que toma uno de los sabores más reconocibles de la temporada y lo convierte en punto de encuentro para la gastronomía, el arte y nuestras tradiciones mexicanas.

En este lugar el pan de muerto tiene una historia particular que contar, porque Tecate es también una ciudad reconocida por su tradición panadera, y durante estos días las recetas, los aromas y la creatividad de sus panaderos se encuentran con una de las celebraciones más arraigadas de la cultura mexicana. El resultado no es solamente una degustación, sino una oportunidad para descubrir cómo un oficio cotidiano puede convertirse en patrimonio vivo, en memoria familiar y también en una expresión contemporánea de identidad.

Probablemente ahí está uno de los mayores atractivos de El Pan de la Catrina, en que la gastronomía es apenas el comienzo. Cuando caminas por la plaza principal de Tecate durante esos días, la experiencia se va construyendo entre música, danza, teatro, propuestas gastronómicas, expresiones artísticas y encuentros que recuperan distintos símbolos de esta temporada, mientras el Parque Miguel Hidalgo se convierte en uno de los principales escenarios de esta celebración.

El programa contempla desde concursos de pan de muerto y cenas temáticas hasta carreras con temática de Día de Muertos, callejoneadas, pasarelas de Catrinas y presentaciones de danza y música, haciendo que la ciudad entera participe en la celebración.

La música también tendrá un lugar especial con la participación de la Orquesta de Baja California y La Sonora Santanera, este año ofrecerán un concierto el 1 de noviembre en el Parque Miguel Hidalgo, un encuentro que llevará la música popular mexicana al territorio sinfónico y que forma parte de la programación del XXV Festival de Octubre: Territorios de Paz.

Algo más que hace única esta celebración es el lugar donde sucede, Tecate es una ciudad fronteriza, un territorio acostumbrado al intercambio, al movimiento y al encuentro entre culturas, por lo que mantener vivas las tradiciones mexicanas en esta región, adquiere una dimensión particular. El Pan de la Catrina propone justamente eso, celebrar las raíces desde una identidad propia, donde lo que ocurre en ambos lados de la frontera no tiene por qué competir, sino convivir y enriquecerse.

Tecate encuentra una manera muy suya de hablar de México; entre una pieza de pan de muerto, una caminata por el centro, una callejoneada, un concierto o una mesa compartida, sin necesidad de explicarlo demasiado. Basta con mirar cómo una receta se conserva, cómo una canción reúne a distintas generaciones, cómo las calles se llenan de catrinas y velas, o cómo una ciudad fronteriza abre espacio para recordarnos que las tradiciones también pueden cruzar fronteras sin perder su origen.

El Pan de la Catrina es una invitación para que conozcas Tecate desde sus sabores y sus historias, caminar por sus calles cuando el otoño ya cambió el aire, descubrir sus panaderías, sentarte a la mesa, escuchar música, mirar cómo la ciudad se transforma y dejar que el Día de Muertos suceda de una manera muy tecatense, entre harina, memoria, arte y esa particular capacidad que tienen las ciudades con identidad para convertir una celebración en parte de su propia historia. Lánzate a Tecate y disfruta de estas fechas otoñales.

Tania Fernández

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